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Formación bonificada para empleados: cómo aprovecharla

blog noviembre 3, 2025 0 Comments

Formación bonificada para empleados: cómo aprovecharla

Formar a un trabajador cuesta dinero. No formar a quien necesita mejorar sus conocimientos también puede costarle dinero a una empresa.

La diferencia es que el segundo coste suele pasar desapercibido.

Una persona que tarda el doble en realizar una tarea, utiliza mal una herramienta digital o desconoce un procedimiento interno no aparece como un gasto en la contabilidad. Pero el tiempo perdido, los errores y la falta de productividad sí tienen un impacto real.

Aquí es donde entra la formación bonificada para empleados.

¿Qué es exactamente la formación bonificada?

La formación bonificada es un sistema que permite a determinadas empresas financiar parte del coste de la formación de sus trabajadores mediante bonificaciones en las cuotas que pagan a la Seguridad Social.

No debemos confundirla con una subvención que la empresa recibe directamente en su cuenta bancaria.

La empresa realiza una formación que cumple los requisitos establecidos, asume inicialmente los costes correspondientes y, posteriormente, puede aplicar la bonificación que le corresponda en sus cotizaciones sociales.

FUNDAE explica que este sistema se encuadra dentro de la denominada formación programada por las empresas. El importe disponible se determina considerando las cotizaciones destinadas a formación profesional y la dimensión de la plantilla.

¿Qué empresas pueden utilizarla?

Las empresas privadas que tienen centros de trabajo en España y cotizan por formación profesional a la Seguridad Social pueden participar en este sistema, independientemente de su tamaño.

Esto resulta especialmente interesante para pequeñas empresas.

Un negocio con cinco, ocho o quince trabajadores puede pensar que la formación bonificada está diseñada para grandes compañías con departamentos de recursos humanos.

No es así.

De hecho, las empresas pequeñas cuentan con porcentajes de bonificación potencialmente elevados sobre el crédito calculado.

El crédito de formación: el concepto que conviene entender

Cuando hablamos de formación bonificada aparece continuamente una palabra: crédito.

El crédito de formación es el importe que una empresa puede destinar, durante el año correspondiente, a financiar acciones formativas mediante este sistema.

Para determinarlo se valoran principalmente las cantidades ingresadas por formación profesional durante el año anterior y la plantilla media de la empresa.

En 2026, FUNDAE mantiene como referencia una cotización del 0,7 % para formación profesional y aplica porcentajes diferentes según el tamaño de la plantilla. Para empresas de 1 a 9 trabajadores, el porcentaje de crédito es del 100 %; de 10 a 49, del 75 %; de 50 a 249, del 60 %; y a partir de 250 trabajadores, del 50 %.

Existe además un crédito mínimo de 420 euros en determinados supuestos.

Por eso, no conviene calcular a ojo cuánto puede bonificar una empresa.

La propia aplicación de FUNDAE permite consultar el crédito disponible utilizando los datos de la Seguridad Social.

¿Se pierde el crédito que no se utiliza?

No necesariamente.

Las empresas de menos de 50 trabajadores pueden solicitar la acumulación del crédito que no utilicen para los dos ejercicios siguientes.

Para hacerlo, deben marcar la opción correspondiente en la aplicación antes del 30 de junio del año en cuestión.

Este detalle puede ser especialmente útil para una pequeña empresa que este año no tiene capacidad para organizar varios cursos.

En lugar de dejar pasar el crédito, puede planificar mejor su utilización.

La formación, como cualquier otra inversión empresarial, funciona mucho mejor cuando existe planificación.

¿Qué tipo de formación puede bonificarse?

La formación programada debe responder a las necesidades de las personas trabajadoras y guardar relación con la actividad empresarial.

Eso permite trabajar sobre competencias que realmente sean útiles para el puesto y para la organización.

Por ejemplo, una empresa puede plantearse formación relacionada con herramientas digitales, atención al cliente, gestión administrativa, prevención, idiomas, competencias técnicas o determinadas habilidades vinculadas directamente con su actividad.

La cuestión importante no es buscar simplemente “un curso barato”.

Hay que preguntarse qué necesita realmente la empresa.

Una historia muy habitual en una pequeña empresa

Imaginemos una empresa de Sant Pere de Ribes con ocho empleados.

El negocio ha crecido, pero algunos procedimientos continúan haciéndose prácticamente igual que hace años.

Un trabajador tarda demasiado en preparar determinados documentos. Otra persona desconoce varias funciones del programa de gestión. El responsable termina revisando continuamente tareas que deberían estar resueltas.

No existe un gran problema visible.

Hay pequeñas ineficiencias todos los días.

Hasta que alguien plantea una pregunta sencilla: ¿cuánto tiempo está perdiendo la empresa por no formar correctamente a su equipo?

A veces la respuesta sorprende más que el precio del curso.

La formación bonificada puede convertirse entonces en una herramienta para mejorar competencias que tienen un efecto directo sobre el funcionamiento del negocio.

El contexto empresarial del Garraf

El tejido económico de Sant Pere de Ribes y del conjunto del Garraf combina pequeñas empresas, comercios, profesionales, negocios familiares, construcción, restauración y servicios.

En organizaciones de este tamaño, una formación bien escogida puede tener un impacto especialmente visible.

No siempre hay una persona dedicada exclusivamente a recursos humanos.

El gerente puede encargarse de contratar, supervisar, atender clientes y controlar proveedores al mismo tiempo.

Por eso, disponer de asesoramiento para identificar qué formación interesa y cómo gestionar correctamente su bonificación puede ahorrar tiempo y evitar errores administrativos.

La formación debe ser gratuita para el trabajador

Este punto es importante.

La formación que se financia mediante el sistema de formación programada por las empresas debe ser gratuita para las personas participantes.

Por tanto, la empresa no debería trasladar al empleado el coste que pretende bonificar.

La finalidad del sistema es favorecer la formación de las personas trabajadoras dentro del marco establecido por la normativa.

No basta con apuntar a alguien a un curso

Aquí aparece uno de los errores más habituales.

Una empresa puede contratar una formación y pensar que, por el simple hecho de pagarla, ya puede aplicar una bonificación.

No funciona así.

La formación debe comunicarse correctamente, cumplir las condiciones establecidas y quedar respaldada por la documentación correspondiente.

FUNDAE establece un procedimiento específico que incluye el alta de la empresa, la comunicación de la acción formativa, la comunicación de inicio, el desarrollo de la formación, su finalización y la posterior aplicación de la bonificación.

La gestión administrativa forma parte del proceso.

¿Hay que comunicar el inicio antes de empezar?

Sí.

La comunicación del inicio del grupo formativo debe realizarse, como mínimo, dos días naturales antes de la fecha de comienzo.

La información incluye aspectos como cuándo se realizará la formación, dónde tendrá lugar, quién la impartirá y a quién va dirigida.

Este plazo es una de las razones por las que conviene no contratar un curso con prisas y pensar después en la bonificación.

El orden importa.

Primero se planifica correctamente y después se inicia la formación.

Qué ocurre si existe representación legal de los trabajadores

Cuando existe Representación Legal de las Personas Trabajadoras, la empresa debe informarla antes de comenzar la formación.

La información incluye la denominación, descripción y objetivos de las acciones, las personas destinatarias, el calendario previsto, los medios pedagógicos, los criterios de selección y el lugar de impartición, entre otros aspectos.

La representación dispone de 15 días hábiles para pronunciarse.

Si transcurre ese plazo, la empresa puede iniciar la acción aunque no se haya emitido el informe correspondiente.

En empresas pequeñas sin representación legal, este trámite no se aplica de la misma manera.

Hay que controlar la asistencia y la participación

La formación bonificada no consiste simplemente en matricular trabajadores.

También existen requisitos relacionados con la realización efectiva de la actividad.

En formación presencial se utiliza un sistema de control de asistencia.

En teleformación, las plataformas deben permitir registrar la actividad realizada por los participantes.

Además, para que un participante pueda computar en la finalización de la formación debe haber realizado al menos el 75 % del curso.

Por eso es importante elegir una formación que los trabajadores realmente puedan completar.

¿Cuándo se aplica la bonificación?

Una vez finalizada y comunicada correctamente la formación, la empresa puede aplicar la bonificación en sus cotizaciones a la Seguridad Social.

Para ello debe cumplir los requisitos establecidos, entre ellos encontrarse al corriente de pago con la Agencia Tributaria y la Seguridad Social y haber realizado correctamente las comunicaciones exigidas.

La aplicación debe realizarse dentro del periodo correspondiente y, en todo caso, antes de la presentación del boletín de cotización del mes de diciembre del ejercicio en cuestión.

No todo el coste del curso tiene por qué ser bonificable

Otro error frecuente consiste en pensar que el crédito disponible equivale automáticamente al importe que la empresa puede descontarse.

El importe bonificable está condicionado por varios factores.

FUNDAE tiene en cuenta el crédito disponible, los costes realmente incurridos y los límites de costes aplicables a la acción formativa.

Además, existen diferentes tipos de costes que pueden entrar en el cálculo, como los costes directos de formación, determinados costes indirectos y, cuando corresponde, costes de organización.

Por eso, disponer de 420, 1.000 o 3.000 euros de crédito no significa automáticamente que cualquier curso de ese importe pueda bonificarse íntegramente.

La cofinanciación privada también debe tenerse en cuenta

Las empresas con más de cinco trabajadores están sujetas a una obligación de cofinanciación privada.

En términos sencillos, significa que deben asumir una parte del coste de la formación conforme a las reglas establecidas.

Para calcularla se tienen en cuenta, entre otros elementos, los costes salariales de los trabajadores formados durante su horario laboral.

Este aspecto suele pasar desapercibido cuando una empresa calcula únicamente el precio del curso.

¿Puede gestionar la empresa directamente todo el proceso?

Sí.

La empresa puede gestionar directamente la formación mediante la aplicación correspondiente.

También puede encomendar la organización a una entidad externa especializada.

Esta segunda opción puede ser interesante para pequeñas empresas que no disponen de personal con tiempo o conocimientos suficientes para gestionar las comunicaciones, documentación y justificación.

La elección dependerá del volumen de formación y de los recursos internos disponibles.

La documentación no termina cuando acaba el curso

Finalizar la formación no significa que desaparezca la obligación de conservar la documentación.

La empresa debe mantener durante cuatro años los documentos que acrediten las acciones formativas y las bonificaciones aplicadas.

Este plazo permite responder adecuadamente ante posibles comprobaciones.

Por eso conviene guardar de forma ordenada las comunicaciones, facturas, controles, documentación de los participantes y demás justificantes relacionados con la formación.

Formación bonificada y asesoramiento empresarial

La formación no debería analizarse como un trámite aislado.

Forma parte de la gestión de personas y, en muchos casos, de la estrategia de la empresa.

Una empresa que incorpora un nuevo programa informático, cambia sus procesos internos o necesita mejorar la atención al cliente puede utilizar la formación como herramienta para acompañar ese cambio.

Aquí entra la consultoría empresarial.

La pregunta ya no es únicamente cuánto crédito tiene la empresa.

La pregunta interesante es qué conocimientos necesita incorporar para mejorar su actividad.

Cómo aprovecharla sin convertirla en burocracia

La mejor forma de aprovechar la formación bonificada es comenzar por las necesidades reales de la empresa.

Después conviene comprobar el crédito disponible, seleccionar una formación adecuada, revisar sus requisitos y planificar con suficiente antelación las comunicaciones.

La gestión debe quedar documentada desde el principio.

De esta forma, la empresa no se limita a intentar consumir un crédito antes de que termine el año.

Utiliza un recurso disponible para mejorar las capacidades de su equipo.

Brescó Marín: asesoramiento para empresas del Garraf

En Brescó Marín Associats S.L. entendemos que una empresa pequeña necesita soluciones prácticas.

No basta con explicar qué es la formación bonificada.

Hay que ayudar a entender cómo encaja dentro de la realidad del negocio, qué trámites requiere y qué aspectos conviene controlar.

Nuestra experiencia de más de 30 años trabajando con empresas y particulares de Sant Pere de Ribes y del Garraf nos permite ofrecer un enfoque cercano y personalizado.

La asesoría laboral, fiscal, contable y el asesoramiento empresarial pueden funcionar de forma coordinada para que las decisiones tengan una visión más completa.

Además, la formación programada por las empresas cuenta actualmente con una aplicación específica de FUNDAE para el ejercicio 2026, con mejoras destinadas a simplificar la gestión y mostrar de forma más detallada el crédito asignado, dispuesto y disponible.

Formar mejor también es gestionar mejor

Una plantilla que sabe utilizar correctamente sus herramientas, entiende los procesos y desarrolla las competencias necesarias para su puesto puede aportar más valor a la empresa.

La formación bonificada permite aprovechar un mecanismo que muchas empresas tienen a su disposición y que, sin embargo, no siempre utilizan.

La clave no está en hacer cursos por hacerlos.

Está en detectar una necesidad, elegir una formación útil y gestionar correctamente todo el proceso.

Si quieres saber qué posibilidades tiene tu empresa y cómo aprovechar la formación bonificada para tus empleados, puedes conocer nuestros servicios en brescomarin.com.

La primera consulta y la elaboración del presupuesto son gratuitas.

Porque el objetivo no es simplemente aprovechar un crédito.

Es conseguir que la formación tenga sentido para tu empresa.

En Brescó Marín creemos que el éxito de nuestros clientes también es nuestro éxito.

Sabemos y queremos ayudarte.

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