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Contratos laborales en 2025: tipos, novedades y consejos

blog agosto 11, 2025 0 Comments

Contratos laborales en 2025: tipos, novedades y consejos

Contratar a una persona no consiste simplemente en decidir un sueldo, poner una fecha de entrada y firmar un documento.

Detrás de cada contrato laboral hay una modalidad adecuada, unas obligaciones para la empresa, unos derechos para el trabajador y, sobre todo, una decisión que puede tener consecuencias durante meses o incluso años.

Y aquí aparece una de las dudas más habituales de cualquier empresario: ¿qué contrato debo hacer?

La respuesta depende de algo más importante que el nombre del puesto. Hay que analizar la necesidad real de la empresa, la duración prevista de la relación laboral, la actividad que va a desarrollar la persona contratada y las circunstancias concretas del trabajador.

En 2025, el sistema español mantiene cuatro grandes modalidades de contrato: indefinido, temporal, formación en alternancia y formativo para la obtención de la práctica profesional. El propio SEPE estructura su Guía de Contratos de 2025 alrededor de estas cuatro modalidades.

Conocerlas es el primer paso. Saber cuál corresponde a cada situación es lo realmente importante.

El contrato indefinido sigue siendo la modalidad de referencia

Cuando una empresa necesita incorporar a una persona para cubrir una necesidad estable, el contrato indefinido es, con carácter general, la modalidad que debe plantearse.

Que sea indefinido no significa que la empresa esté obligada a mantener al trabajador para siempre. Significa que el contrato no establece una fecha de finalización.

Puede ser a jornada completa, a tiempo parcial o fijo-discontinuo, según las características de la actividad. Así lo recoge el SEPE en su información oficial sobre modalidades de contratación.

Esta distinción es importante porque todavía existe cierta confusión entre “indefinido” y “sin posibilidad de finalizar la relación laboral”.

No son lo mismo.

Una relación laboral indefinida puede terminar por diferentes causas previstas legalmente, pero no nace con una fecha de caducidad previamente establecida.

¿Cuándo tiene sentido un contrato fijo-discontinuo?

El fijo-discontinuo también es un contrato indefinido, pero está pensado para actividades que no se desarrollan de manera continuada durante todo el año.

Puede encajar en trabajos de naturaleza estacional o de temporada y en determinadas actividades que se prestan de forma intermitente. El Estatuto de los Trabajadores contempla expresamente esta modalidad y exige que se formalice por escrito, reflejando los elementos esenciales de la actividad.

Esto puede resultar especialmente relevante en actividades que tienen picos previsibles.

Por ejemplo, un negocio puede necesitar más personal durante determinados periodos del año, pero tener una necesidad recurrente de esos mismos trabajadores.

La clave está en diferenciar una necesidad temporal puntual de una necesidad que se repite.

No es recomendable utilizar un contrato temporal simplemente porque “el trabajador solo estará unos meses” si la realidad de la actividad encaja mejor con otra modalidad.

El contrato temporal no sirve para cualquier necesidad

Aquí se encuentra uno de los cambios de mentalidad más importantes de la contratación actual.

El contrato temporal no puede utilizarse simplemente para probar a una persona, cubrir una necesidad ordinaria de plantilla o evitar contratar indefinidamente.

El SEPE establece que el contrato de duración determinada solo puede celebrarse por circunstancias de la producción o por sustitución de una persona trabajadora.

Por tanto, la pregunta correcta no es “¿quiero contratar durante seis meses?”.

La pregunta es “¿qué causa legal justifica que esta contratación sea temporal?”.

La diferencia parece pequeña, pero desde el punto de vista laboral es enorme.

El contrato por circunstancias de la producción

Esta modalidad permite atender determinadas situaciones en las que existe una necesidad temporal de personal.

Puede estar relacionada con incrementos ocasionales e imprevisibles de la actividad u otras circunstancias productivas que justifican la contratación temporal dentro de los límites establecidos por la normativa.

También existen supuestos vinculados a situaciones ocasionales, previsibles y de duración reducida, siempre dentro de los requisitos legales.

Por eso, no basta con escribir “aumento de trabajo” en un contrato.

La causa debe corresponderse con la realidad y cumplir los requisitos establecidos.

Una buena asesoría laboral empresas no debería limitarse a preparar el documento. Debe comprobar que la modalidad elegida tiene sentido para la situación concreta.

El contrato de sustitución

El contrato temporal también puede utilizarse para sustituir a una persona trabajadora en determinadas circunstancias.

Por ejemplo, cuando existe una suspensión de la relación laboral con reserva del puesto, siempre que se cumplan los requisitos legales.

También puede utilizarse en determinados supuestos para completar la jornada reducida de otra persona trabajadora o para cubrir temporalmente un puesto durante determinados procesos.

Aquí la precisión es especialmente importante.

No es lo mismo sustituir a una persona concreta durante una baja que contratar a alguien porque la empresa tiene más trabajo.

La causa de temporalidad cambia y, con ella, la modalidad contractual adecuada.

Los contratos formativos tienen una finalidad específica

Los contratos formativos no deberían entenderse como una forma barata de contratar a una persona joven.

Su finalidad es formativa.

En 2025 existen el contrato de formación en alternancia y el contrato formativo para la obtención de la práctica profesional, ambos incluidos por el SEPE entre las cuatro modalidades principales.

El contrato de formación en alternancia busca compatibilizar la actividad laboral retribuida con procesos formativos, como formación profesional o estudios universitarios.

El contrato formativo para la obtención de la práctica profesional está dirigido a facilitar la adquisición de experiencia profesional relacionada con los estudios realizados, dentro de los requisitos establecidos.

Esto implica que la empresa debe prestar atención no solo al contrato, sino también a la finalidad formativa que justifica su utilización.

Contratar correctamente también significa revisar el convenio colectivo

Hay una parte del contrato que muchas pequeñas empresas pasan por alto: el convenio colectivo.

El convenio puede determinar cuestiones relevantes sobre salarios, jornada, clasificación profesional, vacaciones, complementos, periodos de prueba y otras condiciones laborales.

Por eso, antes de redactar un contrato no basta con saber qué puesto va a ocupar el trabajador.

Hay que conocer qué actividad desarrolla la empresa y qué convenio resulta aplicable.

Una clasificación profesional incorrecta puede generar diferencias salariales o problemas posteriores.

Y corregir un error después suele ser mucho más incómodo que prevenirlo.

El periodo de prueba no es una carta blanca

El periodo de prueba permite comprobar si la relación laboral funciona para ambas partes dentro de los límites legales y convencionales.

Pero tampoco significa que la empresa pueda establecer cualquier duración.

El Estatuto de los Trabajadores establece límites y, además, remite en determinados aspectos a lo establecido en los convenios colectivos. En defecto de regulación convencional, existen límites máximos diferentes según el grupo profesional y otras circunstancias.

Hay otro detalle importante.

Si una persona ya ha desempeñado las mismas funciones anteriormente en la empresa, bajo determinadas circunstancias, el pacto de un nuevo periodo de prueba puede ser problemático.

Por eso, incluso una cláusula aparentemente estándar debe revisarse.

¿Qué debe comprobar una empresa antes de contratar?

Antes de preparar el contrato conviene tener clara la necesidad real.

¿Se trata de una incorporación estable?

¿Es una necesidad puntual?

¿La actividad es estacional?

¿Se está sustituyendo a alguien?

¿Existe una finalidad formativa?

Las respuestas ayudan a determinar qué modalidad puede corresponder.

Después habrá que revisar cuestiones como jornada, horario, salario, convenio colectivo, grupo profesional, centro de trabajo, periodo de prueba y demás condiciones aplicables.

El contrato debería reflejar la realidad de la relación laboral, no intentar adaptarla a un modelo que simplemente parezca cómodo.

El salario no es solo una cifra mensual

Otra fuente frecuente de errores está en pensar únicamente en el salario bruto mensual.

El coste laboral para la empresa incluye otros conceptos, entre ellos las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social y aquellos componentes salariales o extrasalariales que correspondan.

Además, el convenio colectivo puede establecer salarios mínimos superiores a los mínimos generales o determinados complementos.

Por eso, antes de contratar conviene calcular el coste laboral completo.

Esto permite saber si una incorporación es realmente asumible para la empresa.

Desde una perspectiva de asesoramiento empresarial, esta información también ayuda a tomar mejores decisiones: contratar no es solo cubrir un puesto, sino incorporar un coste recurrente y una responsabilidad laboral.

Los incentivos a la contratación deben revisarse caso por caso

En 2025 existen diferentes bonificaciones y reducciones vinculadas a determinados contratos, colectivos y circunstancias.

El SEPE mantiene una guía específica de bonificaciones y reducciones a la contratación, organizada según modalidad, colectivo y tipo de empresa.

Pero conviene evitar un error muy común: elegir un contrato pensando únicamente en conseguir una bonificación.

Primero debe determinarse cuál es la modalidad adecuada.

Después puede comprobarse si existen incentivos aplicables.

La bonificación debe ser una consecuencia de cumplir los requisitos, no el motivo para forzar una modalidad contractual.

El contexto laboral también se nota en el Garraf

La contratación laboral no ocurre en un vacío.

Las pequeñas empresas de Sant Pere de Ribes y del conjunto del Garraf forman parte de un mercado laboral con sus propias características.

Según Idescat, en 2025 se registraron en la comarca del Garraf 25.883 contratos de trabajo: 13.568 indefinidos y 12.315 temporales. Es decir, los contratos indefinidos representaron algo más de la mitad de los contratos registrados ese año.

En Sant Pere de Ribes, además, el paro registrado a 31 de marzo de 2025 se situó en 1.580 personas, frente a las 1.612 del mismo momento de 2024.

Son datos que ayudan a entender el contexto, pero no sustituyen el análisis de cada empresa.

Para un negocio local, contratar bien puede ser especialmente importante cuando se compite por profesionales en un mercado donde encontrar determinados perfiles no siempre resulta sencillo.

Un contrato mal planteado puede salir caro

El problema de un contrato incorrecto no siempre aparece el primer día.

Puede surgir meses después.

Una inspección, una reclamación salarial, una extinción de contrato o un conflicto con el trabajador puede poner de manifiesto que la modalidad elegida no se correspondía con la realidad.

En ese momento, una decisión que parecía ahorrar tiempo puede acabar generando costes, regularizaciones y problemas administrativos o judiciales.

Por eso, los servicios de asesoría laboral no deberían entenderse únicamente como una herramienta para preparar nóminas.

También pueden servir para prevenir errores antes de que se conviertan en conflictos.

Contratación y asesoría laboral deben ir de la mano

Una empresa puede tener una buena idea de negocio, clientes y facturación, pero encontrarse con dificultades cuando empieza a incorporar trabajadores.

La razón es sencilla: las relaciones laborales tienen su propia normativa, plazos, documentación y obligaciones.

La asesoría laboral para empresas ayuda a ordenar este ámbito.

Desde la preparación de contratos y nóminas hasta la gestión de determinadas incidencias laborales, el objetivo es que la empresa pueda centrarse en su actividad sabiendo que sus obligaciones laborales están correctamente atendidas.

Cuando además existe asesoría fiscal, contable y jurídica, la visión puede ser todavía más completa.

¿Qué debería hacer una pequeña empresa antes de contratar?

Lo más prudente es no descargar un modelo de contrato y rellenarlo directamente.

Primero hay que analizar la necesidad.

Después, comprobar el convenio aplicable y la modalidad contractual que corresponde.

A continuación, revisar las condiciones económicas y laborales, verificar si existen incentivos y preparar la documentación necesaria.

Finalmente, hay que comunicar correctamente la contratación y mantener organizada la documentación laboral.

El SEPE dispone de herramientas como Contrat@ para la comunicación de contratos y otros servicios dirigidos a empresas.

La parte administrativa es importante, pero la decisión previa lo es todavía más.

Contratar bien es una decisión empresarial

Elegir un contrato no debería verse como un trámite burocrático.

Es una decisión empresarial que afecta a costes, organización, derechos, obligaciones y estabilidad de la plantilla.

En 2025, el sistema de contratación es más sencillo de entender si se parte de una idea básica: primero hay que identificar la realidad de la relación laboral y después escoger la modalidad que legalmente corresponde.

No al revés.

Para una pequeña empresa, contar con asesoramiento profesional puede marcar la diferencia entre simplemente “hacer un contrato” y contratar con criterio.

Brescó Marín Associats S.L. lleva más de 30 años ofreciendo servicios de asesoría a empresas y particulares desde Sant Pere de Ribes, con un enfoque integral que incluye asesoría laboral, fiscal, contable y jurídica.

Si estás pensando en contratar a una persona, tienes dudas sobre el tipo de contrato que corresponde o quieres revisar cómo gestionar correctamente tus obligaciones laborales, puedes conocer el trabajo de Brescó Marín en brescomarin.com.

Porque detrás de cada contrato hay una empresa y una persona. Y hacer las cosas bien desde el principio suele ser la mejor forma de evitar problemas después.

Sabemos y queremos ayudarte.

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